Tras los pasos de Aslan (Expo del Ministerio de las Artes LPN)

Aslan es el creador de Narnia e hijo del gran Emperador Más Allá de los Mares en Las Crónicas de Narnia, una serie de novelas del género fantástico creadas por el escritor inglés C. S. Lewis (1898–1963) en la década de 1950. Es un león parlante, sabio y compasivo, rey de las bestias. Además de ser una autoridad mágica (tanto temporal como espiritual) es el guardián y salvador de Narnia, el creador y destructor de este mundo mágico.

Según C. S. Lewis, Aslan, que en turco significa león, es también una versión alternativa de Cristo. En La última batalla (1956) Lewis enfoca el final hacia temas cristianos, contándonos que Aslan no aparece más como un león, sino que se convierte finalmente en Cristo.

Partiendo de este personaje de Las Crónicas de Narnia y de “las diferentes formas de comprender y ver una misma persona y un mismo hecho”, se exhibe en la Casa del Joven Creador de la AHS en Holguín la exposición colectiva Aslan, integrada por obras de jóvenes artistas holguinero, donde el mito, la fantasía y la religiosidad toman de las riendas la intención curatorial.

Juan Marcos Forhansm, artista presente en la muestra y autor de las palabras de catálogo, nos subraya el marcado énfasis entre la exposición y el personaje de C. S. Lewis: “Aslan es inmensamente poderoso, pero muestra compasión. Tenemos a un personaje que decide cubrir a un traidor, y por ese motivo muere, pero dado que Aslan no había cometido iniquidad o traición alguna la fatalidad es revertida y regresa con el amanecer, lleno de renovación para su reino Narnia y sus habitantes. Si conoces esa obra sabrás, de lo contrario, eres invitado a sumergirte en la inmensidad de esta historia”.

De todo hay en la viña del Señor, aunque en la exposición colectiva Aslan, en coordinación con Los pinos nuevos. La Colina de la cruz, las obras se alejan un poco de las novelas de C. S. Lewis para adentrarse más bien –como sabemos, en la novela el león Aslan termina convirtiéndose en Cristo– en las representaciones del cristianismo y sobre todo, en la figura de Jesucristo, el Mesías, según el imaginario ideoestético occidental.

“En la variedad de formas y colores, encontramos desde elementos muy figurativos y crudos, hasta los más abstractos y llenos de luz; pasando por lo pictórico, escultórico, instalativo, fotográfico, audiovisual y diseño gráfico. Son perceptible las gamas que nos llevan a lo entenebrecido y tenso del momento final, pero en la continuación del hecho, se rompe con gran luminosidad y esperanza, al cual es mucho más brillante y notable cuando surge desde el interior del abismo”, subraya el propio Forhans en el catálogo.

El propio artista –apoyándose en una carta al león Aslan que acompaña la pieza en una suerte de amplio suplemento verbal– muestra en …con amor (acrílico/lienzo) un díptico abstracto que en momentos recuerda la muerte, pero también al sacrificio redentor y la esperanza. Similar sucede con el abstracto El canto del desesperado (mixta) de Feniel Garrido.

Otras piezas recrean el martirologio cristiano y principalmente el sacrificio de Jesucristo en la cruz: los tonos tenebristas de El susurro (acrílico/lienzo) de Hennyer Delgado, como sacados de los claroscuros de Rembrandt o Rubens; el momento en que el clavo atraviesa la mano para apuntalarla en la madera, en El intercambio divino (acrílico/lienzo) de Yanier Bernal; el crucificado, donde notamos los cortes de la flagelación en el cuerpo, de El silencio del Cordero (acrílico/lienzo) de Gerardo Perdomo; y otro crucificado, en Colonenses 2:15 (acrílico/lienzo) de Rodolfo Tapia, más parecido al de la tradición cristiana. Esta obra –donde encontramos también una serpiente alrededor de una calavera– establece asociaciones con el versículo del libro bíblico de Colonenses que toma como título y donde leemos: “…y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

En Antes y después (acrílico/lienzo) de Yolanda Rodríguez una línea roja –como sangre vertida– divide al cuadro en dos mitades: una de oscuridad y otra de luz, sacrificio mediante. Por su parte, Juan Carlos Domínguez en Cultivó (diseño gráfico) muestra una obra interesante en su composición y concepción, donde un suplemento verbal ancla el significado: “La pureza de la verdadera inocencia fue teñida de rojo por el sacrificio”. Yamil Domínguez es autor de La luz, única fotografía del conjunto en la que observamos una cruz de cristales en una de las derruidas paredes de un templo protestante, por donde precisamente en las noches se refleja la luz del interior de la iglesia.

Lo que decide quien serás (mixta) de Sandra Velázquez; 39 y un corte al velo (mixta) de Moisés Bermúdez; Selah, de Yamil Domínguez y Juan Marcos Forhansm; Quebrantamiento, escultura de Javier A. Vilo López; Caja Negra, instalación de Hennyer Delgado y Juan Marcos F. compuesta por un audio interno que se reproducía continuamente: “Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré, transformaré su dolor en alegría”, integran también la interesante exposición colectiva Aslan en la Casa del Joven Creador de la AHS holguinera.

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