La importancia de la iglesia reunida en su totalidad y en grupos pequeños

Hay un gran peligro en la iglesia, si esta solamente enfoca sus actividades como cuerpo de Cristo que es en un solo lugar, en este caso el templo. Si la iglesia ha de funcionar como se describe en la Palabra, entonces debemos ser la iglesia reunida y también dispersa por el mundo. En otras palabras la vida de la iglesia debe estar construida en un equilibrio entre reuniones de pequeños grupos y de toda la iglesia junta también.

El mismo Nuevo Testamento nos da las razones para hacerlo así. Los primeros cristianos se reunían en ambos lugares, en el Templo y en los hogares. Ambos tipos de reunión son importantes. Las reuniones más grandes, donde el grupo entero se junta es importante para mostrar que la dinámica de crecimiento es una parte de algo que se mueve, mientras que los pequeños grupos son importantes para la verdadera comunión y discipulado.

En la mayoría de las culturas es importante tener un local propio, este da a la iglesia un sentido de pertinencia y solidaridad que es importante. Aunque este sea importante, existe el peligro real y tangible que resulte en un impedimento para un crecimiento equilibrado. Cuando todo es hecho en un edificio (templo/centralismo), la iglesia desarrolla algunos complejos definidos:

  1. Inmediatamente, el alcance externo de la iglesia es limitado.
  2. La iglesia viene a ser igual al edificio y entonces se produce una dicotomía en las mentes de los creyentes.
  3. Se produce el desarrollo de un falso sentido de espiritualidad, donde el criterio para un fiel cristiano se basa en la asistencia al local (templo)
  4. La iglesia se institucionaliza, hasta el punto de que no hay ministerio en el Cuerpo.
  5. Priva a miembros de la iglesia de participar realmente por medio de invitaciones a conocidos a una amigable reunión hogareña. El hogar es un lugar ideal para evangelizar, por lo menos para introducir el evangelio al no-cristiano.
  6. Especialmente cuando la iglesia ya se hace mayor, la reunión de todos en un solo edificio priva a la iglesia de comunión real. En el ambiente natural de un hogar, se da una relación mas estrecha, se conoce y atiende mejor a cada uno, los no-cristianos acuden con menos prejuicios y la tarea del discipulado se logra sin muchos esquemas.
  7. Las reuniones se vuelven mas sencillas y espontáneas, se pierde la formalidad, la religiosidad, y hay mayor participación de los presentes.
  8. Las reuniones pequeñas dan una amplia oportunidad para el desarrollo del liderazgo en la iglesia y también el desarrollo de los dones del Espíritu Santo dentro del Cuerpo.
  9. Al no tener enormes cantidades de dinero para la construcción, compra, o mantenimiento del templo cada vez más grande; la iglesia en vez de estar invirtiendo en construcción, contaría con fondos para necesidades verdaderamente importantes.
  10. En la forma tradicional de abrir una obra, la meta cercana ha sido primero adquirir un local o edificio para poder desarrollar allí las actividades de la iglesia. Esta mentalidad es muy nociva para el crecimiento de la iglesia, así que podría frenar el mismo. Mejor es pensar creativamente, y no dejar que una mentalidad de centralismo e institucionalidad impida el crecimiento de la iglesia.

Pidamos a Dios humildad y sabiduría, para poder ser la iglesia que El quiere que seamos en nuestra ciudad; y así cumplir los propósitos para los cuales fuimos plantados por el Señor en la misma. Dios le bendiga.

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