Filosofando sobre un regalo

Quiero dar mil gracias a Dios por ser el Dios de los regalos, y no es que aluda el evangelio de la prosperidad, pues ese tipo de doctrina no puede llamarse evangelio, pero Dios siempre tiene buenas dádivas para sus hijos, y todo lo que pasa en la vida de sus peregrinos trae un mejor futuro, no puedo ser portavoz eficaz de la experiencia ajena en torno a regalos, pues la ambigüedad pudiera asediarme, y entran en acción factores como la crianza, el modelo relacional imperante en cada individuo, las audiencia presente cuando se recibe el regalo, etc. Quizás lo que para una persona resulte normal, para otra resulte lo máximo, lo cual da a entender que todo depende del receptor del regalo y no del regalo en sí, lo cual es razonable en algunos casos, aun así, existen normas generales que categorizan regalos por decirlo de algún modo, de forma tal que el regalo puede ser bueno y loable sin depender de la apreciación personal y empírica de los espectadores y recipientes, pongamos por ejemplo a Dios, el cual es eternamente sabio, hermoso y justo, sin embargo podemos tener una visión baja de Dios despreciando sus cualidades, lo cual no le resta a las cualidades que firmemente posee, simplemente somos malos observadores y actuamos como ciegos, nuestra miopía no trasforma la realidad de lo que es, con esto quiero decir que no somos los árbitros definitivos de lo que está delante de nuestros ojos, aun así podemos evaluar siempre con el temor a equivocarnos. Para una persona puede haber recibido el mayor regalo y ser consciente del mismo, pero no es su aprobación la que caracteriza el regalo, es el regalo en si el que produce la declaración, la declaración simplemente confirma el valor de lo recibido. Cosa parecida me ha pasado sobre los regalos, en este año he recibido el mayor de todos, y es tener una novia súper especial, buena, romántica, preocupada, cariñosa, alguien que sabe acompañar y sabe amar, alguien que me enseña la gracia, y quisiera aclarar que hablo según quien es ella, lo cual moldea la percepción que tengo, ella de por si es un regalo, y mil gracias a Dios por regalarme este regalo para que me acompañe y me bendiga y para yo acompañarla y bendecirla. Rosalia es mi mayor regalo, estoy apercibido de ello, ella lo es, fuera de mi percepción, es regalo y punto, gracias por existir y al estar cerca de mi, me siento privilegiado y llevando un regalo siempre en mis manos. Dedicado especialmente a mi regalo.

4 comentarios de “Filosofando sobre un regalo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *